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Estocolmo del castellano-leonés Álvaro Martín triunfa en la Cómic-Con de San Diego.

El Cómic castellano-leonés esta de enhorabuena tras los éxitos cosechados por David Aja con su publicación “Hawkeye“, llega ahora el turno para el director Álvaro Martín que ha obtenido el galardón con su corto: “Estocolmo”.

 

Todo un hito para el ámbito del Cómic castellano-leonés del que desde las direcciones del Salón del Cómic de Castilla y León y ASOFED nos sentimos especialmente satisfechos en nuestra labor de difusión y apoyo al mundo del Cómic y Manga.

Enhorabuena Álvaro,, enhorabuena a todos los seguidores y aficionados al noveno arte.

 

Carlos Ramírez- Director del Salón del Cómic y Manga de Castilla y León-Presidente de ASOFED

Comic-Con: San Diego, California

Comic-Con: San Diego California

El escaparate mundial del mundo del Cómic y los videojuegos

Durante cuatro días, la ciudad de San Diego (California) se convierte en el mayor escaparate mundial del mundo del cómic, el cine y los videojuegos. Durante estos días, esta localidad estadounidense es invadida por una multitud disfrazada de superhéroes que muestra sus mejores galas en el marco del Comic-Con. El cineasta Morgan Spurlock («Super Size Me») ha rodado un documental basado en esta convención: «Comic-Con IV: A Fan’s Hope».

Dónde se encuentra el lugar más seguro del planeta Tierra? La respuesta es sencilla, San Diego. Dicha afirmación requiere una explicación porque, durante cuatro días, en este pequeño rincón terrícola de los Estados Unidos, se dan cita todos los superhéroes habidos y por haber -muchos de ellos y ellas multiplicados por veinte- y todos ellos comparten techo y complicidades junto a algunos de los más célebres villanos megalómanos que habitan en el imaginario colectivo. Durante cuatro días, San Diego se convierte en el epicentro del cómic, cine y los videojuegos gracias al Comic-Con, la convención internacional de anime y arte popular que se escenifica del 21 al 24 de julio en el Centro de Convenciones de San Diego. A pesar de lo difícil que resulta acceder al interior del recinto -las entradas se agotan en cuestión de horas-, la explosiva agitación que provoca en muchos y muchas el universo de las viñetas y fotogramas, adquiere una dimensión telúrica en las calles de San Diego y frente a su fastuoso Centro de Convenciones. En estos improvisados escenarios urbanos es posible toparnos con batmans encorsetados en sus ajustados uniformes, catwomans que maúllan en todo tipo de lenguas o supermanes y supergirls que se niegan a jubilarse. Junto a estos personajes también es posible cruzarnos con el totémico bestiario de «La guerra de las galaxias» y su némesis, los trekkies -seguidores de la saga «Star Trek»- que afilan sus orejas de Mr. Spock, sacan brillo a su nave sideral «Enterprise» y memorizan el vocabulario Klingon.

Cadenas de televisión como FOX o SONY presentan sus series de televisión junto a la Warner Bros y otros grandes emporios del medio cinematográfico, que no pierden ni un segundo en mostrar al mundo del Comic-Con sus creaciones más ambiciosas. Este es un momento de alta tensión, ya que los grandes potentados de la industria audiovisual tiemblan ante el veredicto inapelable de los espectadores que visionan estos proyectos. Creadores tan curtidos como James Cameron («Avatar»), Steven Spielberg y Peter Jackson («Las aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio»), tuvieron que pasar por este juicio creativo y aguardaron con impaciencia el veredicto de los más fieles seguidores del mundo del cómic, porque son sabedores de que una película o teleserie que no funciona en su preestreno en el Comic-Con fracasará estrepitosamente en las taquillas, palabra de Linterna Verde.

Durante la pasada edición del Comic-Con se presentó un invitado de excepción, el cineasta Morgan Spurlock. El creador de documentales como «Super Size Me» decidió plantar su cámara en esta convención y llevar a cabo un largometraje documental en el cual nos adentramos en la trastienda de este singular microcosmo. Fruto de esta experiencia ha sido «Comic-Con IV: A Fan’s Hope», un divertido y dinámico trabajo que puede ser visionado por quien lo desee a través de la modalidad VOD (Video On Demand). «He querido ser muy honesto y, por ese motivo, creo que la película es bastante objetiva -afirma Morgan Spurlock- porque he pretendido dar una visión sincera acerca de toda esa gente extraña que se disfraza de superhéroes o hace cola delante de los stands durante horas para cazar la firma de su gran ídolo. Al igual que muchos de mi generación, crecí viendo las mismas películas, leyendo los mismos cómics o jugando a los mismos video-juegos que esos tipos `extraños’ que se citan en el Comic-Con. Quería aportar una visión menos perversa de esta multitud de fans que han sido bautizados como geek».

Llegados a este punto, merece la pena dar un sentido a la palabra geek y, a pesar de que el término no es idéntico en las diferentes culturas del planeta, tiene ciertas acepciones que lo emparentan con el término friki.

Antes del año 90 se mantenía como una connotación más bien peyorativa. Si bien hoy en día no es así, las primeras versiones del término emparentaban a un geek del ordenador con quienes eran definidos como pardillos, loser antisociales y personas carentes de personalidad. Hoy en día, el término geek señala a individuos que han encontrado en las nuevas tecnologías e internet todo un mundo repleto de posibilidades.

Spurlock también se considera un geek y su carta de presentación cinematográfica fue «Super Size Me»(2004), un impresionante documental en el que se convirtió voluntariamente en conejillo de indias de su propio experimento: someterse a una dieta completa de McDonald’s a lo largo de un mes. El resultado fue una película que sorprendió tanto por sus consecuencias médicas como por el sentido del humor y el estoicismo de su artífice, un dramaturgo con estudios académicos de cine. Después de esto, Spurlock se metió a buscar al enemigo número 1 de los Estados Unidos en «Where in the World Is Osama Bin Laden?» (2008), y más recientemente estrenó «The Greatest Movie Ever Sold»(2011), un trabajo que se valía de auspiciadores comerciales reales para denunciar de manera original el consumismo infinito y voraz de la sociedad estadounidense. Spurlock también ha llevado a cabo una serie de trabajos televisivos muy similares en su intención a los polémicos y descafeinados reportajes aglutinados en «21 días» y que fueron emitidos por la cadena estatal Cuatro. Spurlock fue mucho más allá en sus «30 Days» que la celebérrima Samanta a la hora de indagar en temáticas tan complejas y polémicas como la sanidad o los desclasados. En «Comic-Con IV: A Fan’s Hope», Spurlock no ha querido ridiculizar este evento, todo lo contrario. «La cultura denominada geek y lo que Comic-Con representa -subraya Spurlock- ha sido mostrado mediante titulares e imágenes que subrayan lo que puede resultar ridículo. Muchos lo ven como algo de lo que hay que burlarse, diciendo: `Ya sacaron de nuevo a estos tipos del sótano de sus padres’. Esta película trata de humanizar a los que van al evento, tomando a los arquetipos y demostrando que cada uno de ellos representa una parte de nosotros, ya sea en los momentos en los que se enamoran, tratan de sacar un negocio adelante, buscan ser aceptados o intentan iniciar una nueva carrera. Comic-Con tiene algo de cuento de hadas. Puedes tener problemas en casa o en el lugar del país en el que vives, pero una vez que llegas a este espacio, aunque no compartas un interés específico con todos los presentes, serás capaz de encontrar al menos a alguien que ama lo que tú amas, que está emocionado con la misma película, el mismo video-juego o el mismo cómic». El evento permite además un nivel de conexión personal que no se puede encontrar en Internet, con todas las ventajas que ésta tiene. Hablamos con algunos participantes que habían estado planeando el encuentro a través de Facebook con meses de anticipación.

Además de los seminarios y talleres que se llevan a cabo con profesionales de los comics, también hay un espacio muy selecto para el estreno de películas próximas a presentarse, sesiones de revisión de portafolios con las más grandes compañías de cómics y videojuegos, y eventos como ceremonias y un concurso de disfraces, así como el Festival Comic Con Internacional de películas independientes en la cual se muestran cortos y largometrajes que no son distribuidos comercialmente. Como la mayoría de las convenciones, Comic-Con designa un gran espacio a los exhibidores. Esto incluye compañías de medios como estudios de películas y cadenas de TV, y vendedores de cómics y coleccionables. También tiene designada un área de autógrafos, así como un «callejón de Artistas» dónde los creadores de cómics pueden dar sus autógrafos y ya sea vender o hacer dibujos para quienes, armados de paciencia, el concepto tiempo no suponga ningún tipo de lastre.

Lejos de ser un territorio abonado a los llamados frikis, Comic-Con se muestra como un universo bien asentado y en constante expansión. En Australia, Chile y los estados francés y español es posible asistir a convenciones de este tipo porque, tal y como sentencia Spurlock a través de su documental: La cultura geek se está propagando.

Lo que está claro es que este tipo de propuestas generan suculentos dividendos y se convierte en un escaparate perfecto para mostrar al mundo las últimas novedades relacionadas con el mundo del cómic, el cine y los videojuegos. El creador de Comic-Con -Sheldon Ford- jamás pudo imaginar el gran eco que ha obtenido este singular viaje al otro lado de las viñetas, las consolas y la pantalla en el cual se embarcan más de 126.000 asistentes. Que la fuerza nos acompañe…